Autor: Bill Knott

Habla como una singularidad, una carencia que reside en lo más profundo de cada cerradura, justo más allá del punto donde las llaves pueden penetrar: contra todo empuje, asegúrese de que el núcleo de la puerta esté bien sujeto; por el acceso imprudente a ese centro puro, las cuajadas son más quintaesencia que tomar salidas de esos vacíos entrometidos cuyo secreto sacia rápidamente: ubicuo si el Espacio presiona Enter.
¿Qué umbral inadmisible sigue llamando fuerte con imaginación: nuestro esqueleto manteniendo cada uno de esos portales ni abiertos ni cerrados, desalojados de esa nube exclusiva de polvo que respiramos, aunque debe haber algo que acumula, que acomoda: qué?

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