Nos habíamos descolgado del 71 en movimiento y caído desde un paracaídas solitario, confeccionado con tela de bikinis de ahogadas por besos excesivos, enaguas robadas de las terrazas, bombachudos de gimnastas míticas de los clubes barriales nacidas como nosotros en una tierra calcinada que arrimaba el verano. Olíamos a fritanga y a almidón húmedo; éramosVer más ⟶
Categoría: Literatura
A un niño
El más grandioso poema jamás conocido es uno que todos los poetas han superado: la poesía, innata, no contada, de solo tener cuatro años.Aún lo suficiente joven para ser una parte del gran corazón impulsivo de la Naturaleza, nacido camarada de un pájaro, bestia y árbol, e inconsciente como la abeja… Y aún con razónVer más ⟶
Tal para cual
Suelo pasar por un árbol gracioso cuyo nombre no puedo identificar, pero aún así me inclino, en cortesía él ondea una rama, en amable respuesta.No sé tu nombre, oh árbol (¿eres una cicuta o un pino?), ¿pero por qué eso debería avergonzarme? Es muy probable que tú no sepas el mío.
La amante casada
Leí en los viejos periódicos de los días cuando fue nuestro primer amor nuevo y dulce de abril, qué lindo florecía y profundo crecía. A pesar del tiempo adverso, y nuestro asombro ante la luna, las estrellas y la belleza más allá de la alabanza de cómo todo florecía ante nosotros: y todo lo queVer más ⟶
El secreto
Iba yo en la oscuridad hacia la Casa de la Quietud, el jardín estaba iluminado con rosas y cargado de almizcle. Los altos y temblorosos álamos susurraban alrededor; el suave parpadeo de sus plumas era más silencioso que cualquier sonido.Y mientras me preguntaba en la puerta qué magia habría allí, la Dama de los DulcesVer más ⟶
Los títeres
Cuando pequeñas y cansadas cabezas se han ido a sus camas, cuando todas las buenas noches y oraciones han sido dichas, de todas las hadas buenas que envían a los niños a descansar los pequeños títeres son los que más amo. Si tu almohada está grumosa, o caliente, delgada y plana, los pequeños títeres sabenVer más ⟶
El viejo nadador
A menudo paseo en la playa donde una vez, tan moreno de miembros, el aire mordiendo, el oleaje rugiendo, me llamaron a nadar.Veo mi vieja y abundante juventud donde los oleajes se inclinan y se derraman, y aunque ya no pruebo más la espuma otros nadadores lo harán.Oh, buena y exultante fuerza para encontrar elVer más ⟶
Caja de música
A las seis -mucho antes del ventoso amanecer- allí sonó por el silencioso salón hacia donde me dispongo, con mantas tapadas sobre mis orejas, una llamada lastimera. El chico, en el afán de un niño de tres años, no pudo contenerse, despierto, inmediatamente ansiaba vestirse y divertirse con su cola de reloj. Lo escuché conVer más ⟶
El lechero
Temprano a la mañana, cuando el amanecer está sobre los techos, escuchas sus ruedas venir rodando, escuchas los cascos de sus caballos, escuchas el tintineo de las botellas y luego él se va: tú bostezas en la cama, giras, ¡y comienzas otro día!Las lecheras de antaño son queridas a cada corazón de poeta, mejor seríaVer más ⟶
La intrusa
Mientras me sentaba para filtrar mis sueños y encontrar la palabra que necesitaba vino una feliz interrupción con insistencia a ser escuchada. Parado al lado mío había una muchacha sonriendo, medio tímida y medio seductora, suave la blanca sugerencia de su pecho, la escapada estaba en su ojo.«No debo ser tan invadido” (enojado luego grité)Ver más ⟶
El viajante de comercio
¡Todo muy dulce! Si las noticias vinieran a ti alguna tarde mientras esperas por nuestra víspera, que el gran Director me hizo dejar para viajar en algún territorio nuevo, y eso, no importa los vientos que soplen hacia casa, no podría tocar tu mano nuevamente, ni levantar los leños hacia nuestro hogar, ni verte tejerVer más ⟶
La iglesia de rodillas erguidas
Cuando fui a la iglesia hoy oí el llanto del órgano, y gente buena estaba arrodillada, pero yo fui dando pasos. Mi ministro tenía un techo más grande: mis pasillos son altos como robles, mi vestimenta de altar está en las colinas, mi órgano es el cielo. Veo mi caña sobre las nubes, los vientos,Ver más ⟶
