Autor: Bill Knott
Soy una casa modesta, solamente una casa notable por el hecho de que viví aquí una vez. Su chapa de hojalata representa un ojo de oxígeno en el cual bailan dos pupilas de hidrógeno.
Abajo es donde enciendo fuegos cuyos interiores me congelan a la velocidad de aproximación, luego se van cantando en llamas. Esto siempre ocurría cuando me acercaba a la verdad. Los meses pasaban. Años. Noches.
¿Debería acomodarme nuevamente, un humilde acuario de señoriales pulgares, algún pescado de especies? Por supuesto, cada palabra que la polilla apagada murmura en mi teclado muestra que la letra más nevada en esta página es la “I”… ¿Debería ahora medir su único panel restante?
Vistas: 3
