Autor: Hugo Müller
El mafioso emperador del mundo, luego de tomarse el lujo de secuestrar a Maduro continuó arremetiendo contra su par colombiano Gustavo Petro, elevando las tensiones en el Caribe, en su campaña de piratería y pillaje festejada por MAGA, el mundo libre, y la prensa canalla que asiste a sus conferencias de prensa en lugar de denunciar en la justicia su comportamiento criminal y burdamente patoteril. Atendiendo en esta ocasión a los periodistas en su avión blindado con aparejos y materiales para fiestas propias de gerontes genocidas, donde suele subirse Bibi Netanyahu para que le narre cómo van sus asuntos inmobiliarios en Gaza, el plutócrata supremacista dijo que Colombia está “muy enferma también” y que “está conducida por un hombre enfermo al que le gusta hacer cocaína y venderla en Estados Unidos”, con su habitual verborragia provocadora e imbécil con espantosos matices de senilidad. “Tiene campos y fábricas de cocaína y no lo va a estar haciendo por mucho tiempo” -escupió el malévolo emperador mundial.
Si bien Colombia se posiciona en estos inicios turbulentos de 2026 como el principal productor mundial, así como piensa apropiarse del petróleo venezolano el gangster gagá cree que se va a quedar con toda la cocaína colombiana, que es de una calidad suprema, como la de su marihuana. Y así como no hay una maldita ni puta evidencia de que Maduro lidera un cártel de drogas o una organización terrorista que no haya sido elaborada por la CIA o el Pentágono, no existe el menor vínculo de Petro con la cocaína, aunque se comenta que como buen guerrillero le gusta mucho el porro.
Más allá de los hábitos farmacológicos del presidente colombiano, su país era el principal socio de Estados Unidos en la región, y acompañaba y participaba de todas sus aventuras golpistas en países que tenían gobiernos progresistas o con un lejano y desdibujado fundamento socialista en la región, hasta que llegó él al poder, un ex guerrillero, un admirador del Che Guevara, un auténtico revolucionario, por lo que no se pudo mantener callado ante las afrentas y patoteadas imperiales. Entonces tiene que desmentir que el narcotráfico lo controlan el Clan del Golfo, el ELN o disidentes de las FARC, y explicar cómo es la DEA la que está metida hasta el fondo de las fosas nasales en un negocio monumental que Trump anhela para su emporio inmobiliario. Y es que sus suites en las torres Trump deben ofrecer habitaciones con todo tipo de drogas y prostitutas de todas las edades, de 8 hasta alguna de 64 que se banque a algún geronte. Una de las periodistas de Truth Social le tiró el centro concertado: “¿Y piensa una intervención similar a la de Venezuela para Colombia?”. “Suena una buena idea para mí” se ufanó el emperador genocida.
En su encuentro con la prensa de los lunes, Petro declaró: “No soy ilegítimo y no soy un narco. Trump habla sin conocimiento. Dejen de difamarme” posteó en la red X del amigo Elon Musk, que los gerentes de la guerra suelen confundir con sitios porno. También como buen guerrillero, Petro tiene ciertas inclinaciones literarias, y posee un léxico muy superior al del babeante mafioso: “Si ellos (los Estados Unidos) bombardean a campesinos, se convertirán en miles de guerrillas en las montañas. Y si detienen al presidente al que una gran parte del país ama y respeta, desatarán el ‘jaguar’ de la gente”.
Aunque fue miembro del M-19 en su época de estudiante, Petro nunca ha revelado si participó de algún combate. Luego de desmovilizarse se convirtió en un exitoso abogado y brindó algunas ideas para la redacción de una nueva Constitución en 1991.
“Juré no volver a tomar un arma otra vez… pero por la patria las tomaría nuevamente” dijo el presidente colombiano. A la vez, el ministro de defensa Pedro Sánchez informó que se reforzó la seguridad presidencial.
Con este panorama, la exoneración del ex presidente Uribe -tan mafioso y criminal como Trump- y la fuerte presencia de elementos paramilitares y retrógrados de ultraderecha en toda Colombia, vaticinan un oscuro desenlace en este entuerto, más bien favorable a las pretensiones del emperador mafioso, quien ahora, con su armada pirata parece que va a dominar nomás el mercado de petróleo global, el de oro y el de cocaína cristalizada. El genocida Netanyahu aplaude a su lado y la mascota Milei salta de alegría y se mea encima de la felicidad.
PD: Sin embargo, y para culminar su arenga antiimperialista, Petro aclaró que “Trump pertenece a un clan de pedófilos que quieren acabar con la democracia en Colombia”. Y muy errado no está de la maldita realidad, faltó agregarle a su clan su origen miamero-judaico, y sumarle a su prontuario de criminal de guerra las muertes de 34 combatientes cubanos (héroes siempre) y unos cuantos caraqueños mutilados.
