Autor: Christopher Morley

Oh, madera, arde con fuerza, oh, llama, sé rápida, oh, humo, sube limpiamente por la chimenea, ¡mi dama elige cada uno de tus ladrillos y prepara sus más queridas esperanzas en ti!

Los leños no pueden arder, ni el té ser dulce, ni el pan blanco convertirse en crujiente tostada, hasta que tu encanto se hace completo por el amor, para acabar con el fantasma del hollín.

Y entonces, queridos libros, queridas sillas esperando, querida china y caoba, acérquense, ¡porque en las felices escaleras mi chica de ojos marrones viene por el té!

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