Autor: Hubert Favre

Todos estos presidentes y empresarios oligarcas que vienen acá a repartirse el mundo, planificar guerras y saqueos, ya me están rompiendo las pelotas. Y es que el emperador del mundo, en un rasgo más de su escabrosa senilidad, trajo de regalo pelotas de fútbol para promocionar su mundial de mierda, encima compartido con los arrastrados de México y Canadá. Todavía nadie se animó a boicoteárselo, ni Lula que se hace el guapito y fue reverenciado por los cagones líderes europeos, ni por supuesto los países más afectados, como Colombia o Irán, cuyos presidentes están amenazados por la mafia imperial del geronte yanqui que gobierna el mundo a su antojo. Ya una semana antes comenzaron a llegar soldados y mercenarios a protegerle el culo a este truhán de porquería. Resulta que hace secuestros y ejecuciones extrajudiciales no sólo en Estados Unidos sino que en todo el planeta, y su último capricho es quedarse con la gran Groenlandia, con eso va a morir feliz el viejo depravado que quiere que no haya más humanidad después de su segundo mandato.

Su Consejo de Paz está orientado a ello, equivale en la práctica a su Ministerio de Guerra, y encima eligió como principales socios al genocida Netanyahu y a la mascota Milei que declaró la muerte de Maquiavelo, ¡puta madre que es imbécil e ignorante esta manga de trogloditas de la ultraderecha! Su snobismo intelectual apesta y son más chantas que el jefe de seguridad de la discoteca que se quemó aquí cerca hace poco en los festejos de fin de año, qué bueno sería armar un incendio así aquí en Davos, lástima que no dejan entrar con bengalas…

Retomo el hilo de mi discurso ante los pocos espectadores que me están siguiendo, aunque son un poco más que los que se quedaron para oír a la mascota argentina del emperador, y su breviario de podredumbre que nada tiene que ver con Cioran. Capaz que a Trump se le ocurre quedarse con Suiza y ahí sí será su felicidad completa, capaz que lo hacen JD Vance y el gusano Narco Rubio como legado después que la vida del emperador llegue a su fin, como buen villano y malhechor que es Hollywood debe prepararle un digno final a toda orquesta. Nosotros, los helvéticos, no tenemos bien defendidas nuestras fronteras y nuestro ejército es bastante peor que el de Dinamarca, así que mejor no doy ideas porque en cualquier momento nos invaden, y si no es Estados Unidos será alguno de sus jefes de estado-prostitutas de la abyecta Unión Europea. No somos tan intocables como El Vaticano, ya nadie respeta nuestros chocolates, relojes y paraísos fiscales, ¿qué tenemos para ofrecerle al mundo más que la leyenda vetusta de Guillermo Tell (que estaba muy lejos de ser un Robin Hood moderno)?

Igual ahora está de moda ser una potencia bananera, ¿en qué otra cosa se ha transformado Estados Unidos con el presidente grotesco que tiene, con los funcionarios cosplay que puso cuyas versiones humorísticas dan ganas de llorar? Aunque en Estados Unidos es más fácil pegarse un tiro, pero cargarse a unos cuantos del ICE antes, a esos fascistas lúmpenes o sabihondos que combaten por los negocios trumpistas. La guerra civil allí está a la vuelta de la esquina, y me encantaría que California se independice, me parece muy sensato su gobernador. Todos hablan acá en Davos del discurso del primer ministro canadiense, pero a mí me resultó un blandengue infumable, el mejor fue el de Dinamarca que directamente le mandó al emperador “¡Fuck off!” Así da placer escuchar a un mandatario, en un compendio general de toda la situación cristalizada en dos simples palabras.

Tanto el emperador como los hijos de puta que lo rodean continuarán con sus chanchadas parapetados ahora en su diabólico Consejo de Paz. Por ahora a Kim Jong Un no lo invitaron pero me encantaría que acabe con todo esto.

Vistas: 57