Aprendiendo a nadar

Autor: Bob Hicok

A los cuarenta y ocho, a quien han de dar agua, lo que es la mayoría del mundo, vida dada en agua, que es la mayor parte de mí, dada la facilidad, que es de lo que más carezco, donde paredes no parten a mis manos, es haber nacido como hace tres semanas. No toma nada de ti, madre, o de ti, cielo, o tú, montaña, que ustedes no la tomarían ofrecida por el mar, cualquier mar, o el río, cualquier río, o la pileta, junto a la cual se sienta una mujer que podría salvarme si necesitara salvación, en una malla roja, como si la llama fuera el color de emergencia, como yo necesito salvación desde cosas sólidas, la mayoría de ellas, su disolución.

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