Viejos y solos nos sentamos, enjaulados, nos desembarazamos de los hombres, perdidos al ‘¡escuchen!’ y ‘¡vean!’, al para qué y el cuándo del pensamiento. Sólo vagos recuerdos lejanos de un pasado una vez amado, pero ahora desperdiciado y desvanecido, como hojas verdes de la arboleda. La vastedad cría el silencio de la noche, la lunaVer más ⟶
