Autor: Clark Ashton Smith
Contra el pálido aire otoñal los álamos dorados arden y resplandecen.
Y lámparas doradas son encendidas para mí, profundo en las bóvedas del recuerdo.
Por siempre los álamos se levantan para iluminar las tierras donde muere la belleza, donde rosas decaen, los ásteres se marchitan y los lirios yacen cubiertos de polvo.
Y en mi corazón las lámparas iluminan un sillón de reina de amor y fatalidad. Y una que yace en silencio allí, por siempre muerta, por siempre bella, con hojas y ásteres en su cabello.
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