La tumba de Shakespeare

‘Doggerel’ pensó él ‘hará para los guardianes de la iglesia, preciosa y suficiente poesía para no ser desperdiciada’, y la rimó toda con una sonrisa torcida: ‘Cuida estas piedras. Maldito sea el que mueva mis huesos, agarraré las manos de albañiles y sepultureros’. ¿Pero por qué al buen hombre le preocupa? Porque desea quietud. ElVer más ⟶

Réquiem para los cosechadores

Los bolsillos de nuestros sobretodos llenos de cebada… Nada de cocinas a la carrera, nada de campamentos en huelga… Nos movimos rápido y de pronto en nuestro propio país. El cura yacía detrás de las zanjas con el vagabundo. Una gente marchando duramente… en excursión… Encontramos nuevas tácticas sucediendo cada día: cortábamos las riendas yVer más ⟶

Cómo debería el animal

¿Cómo debería mi animal, cuya figura de mago rastreo en el cráneo cavernoso, vaso de abscesos y caparazón de exultación, soportar el entierro bajo la pared hechicera, el invocado velo envolvente en el gorro de la cara, quien debería estar furioso, borracho como un caracol de viñedo, agitado como un pulpo, rugiendo, arrastrándose, batallando conVer más ⟶