Al asesino de tontos

¡Ah, bienvenido, bienvenido! Siéntese, viejo amigo, serviré su pipa, atenderé su botella. Pasó más de un año desde que usted y yo conocimos una sociedad más placentera que la nuestra en nuestros breves respiros del excesivo trabajo, yo señalándole corazones para que usted apuñale. ¿Qué ha hecho últimamente en esta caja en la que hemosVer más ⟶