Para el alcalde

Oh Abner Doble, cuyo nombre catarral, brote de aquella calaña debería envidiar, es una cosa ruda de decir, pero es lo suficiente simple, tu nombre es para ser estornudado: su aclamación llenará el triunfo hablante de futura fama, con una impedida pronunciación, una bocanada sugiriendo una pizca o dos de rapé, despejaría el tubo yVer más ⟶