‘Doggerel’ pensó él ‘hará para los guardianes de la iglesia, preciosa y suficiente poesía para no ser desperdiciada’, y la rimó toda con una sonrisa torcida: ‘Cuida estas piedras. Maldito sea el que mueva mis huesos, agarraré las manos de albañiles y sepultureros’. ¿Pero por qué al buen hombre le preocupa? Porque desea quietud. ElVer más ⟶
