Autor: Clark Ashton Smith
Oh, el más gentil de los amores, no he tocado para ti el laúd de jade, ni en aquel fabuloso fagot forjado de los cuernos de minotauros, y puesto con mástiles que cambian sutilmente y metales lúcidos de la luna…
La cosa que mis dedos infantiles encontraron lanzada en un suelo frecuentado por dioses, y en cuya desafiante nota brotó la dríada marrón de su árbol, y los vampiros más pálidos vinieron a mí con extremidades más dulces que las flores pisoteadas.
No he hecho tales melodías como llaman las brujerías filtradas: pero tejeré, algún día otoñal, una canción para hacer mía tu belleza… Forjada no con diseño místico y acordes de apasionada consternación.
Porque diré, con palabras habituales, una historia de dos que pájaros otoñales llevaron bajo cielos olvidados, que arrancaron los raros ásteres silvestres, y observaron desde hierbas como tu cabello al azul distante como el azul de tus ojos.
