Autor: Hugo Müller
Rara, una buena noticia en Maldita Realidad. El mismo día de la muerte del reverendo Jesse Jackson en Estados Unidos, el estado colombiano anunció ayer que identificó los restos de Camilo Torres Restrepo, un cura católico y sociólogo (sí, es posible armonizar ambos oficios), famoso por haber tomado las armas como miembro del ELN (Ejército de Liberación Nacional), y muerto en combate en febrero de 1966.
La UBPD (Unidad de Búsqueda de Personas Desaparecidas) fue el ente encargado del hallazgo. Creada en 2016 al firmarse un pacto de paz entre el gobierno y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), este organismo se equipó y compuso un equipo interdisciplinario que investigó en silencio para encontrar los huesos de Camilo y de miles de víctimas del paramilitarismo, la DEA y fuerzas de seguridad del Estado, y hasta de vulgares soldados caídos en combate.
El ELN, fundado en 1964, se mantiene activo aunque suene un poco ridículo, como las quejas actuales de Israel de que Hamas se encuentra vivo, a pesar de haber exterminado a todos sus miembros, o la excusa de los gobiernos peruanos de los últimos treinta años, de que Sendero Luminoso todavía existe. En todo caso, sus integrantes deben estar achacosos y por eso hace poco anunciaron su disposición a reanudar el diálogo con el gobierno de Petro, que se acomodó excelentemente al nuevo orden mundial trumpista.
Torres, proveniente de una familia tradicional de Bogotá, adhirió a la Teología de la Liberación, un movimiento social católico, antiimperialista, que luchó sobre todo en la década de los ’60 contra las injusticias sociales de la época, que para febrero de 2026 se han agudizado al punto de ser cada vez más abismal la desigualdad social y atroz la impunidad de un puñado de millonarios tecnócratas que han impuesto un régimen neoimperialista y neoesclavista, racista y completamente imbecilizado al punto de negar el calentamiento global. Al ser abatido en una escaramuza con el ejército colombiano en San Vicente de Chucurí, el teólogo llevaba sólo cuatro meses en las filas del ELN, y recién había culminado su adiestramiento en tiro y armas blancas.
Luz Janeth Forero, directora de la UBPD, informó a los periodistas que llegaron a encontrarlo gracias a la facilitación de archivos del sistema de justicia militar, que entregó las coordenadas del lugar donde fue enterrado. Las muestras de ADN de los huesos hallados en una sección militar del cementerio de Bucaramanga fueron comparados con una muestra tomada de los restos del padre de Torres, don Calisto, que fueron exhumados para la ocasión del cementerio de Bogotá.
«Luego de 60 años de haber desaparecido hoy podemos dar la buena noticia de que lo encontramos, esperando contribuir a su noble y épico legado” dijo orgullosa Forero.
Habiendo comenzado a operar en 2017, la UBPD ya encontró los restos de más de 5.000 colombianos desaparecidos, y halló otros 700 vivos, lo que da cuenta de su importancia y eficiencia, funcionando en forma científica esta vez para dar con quien puede ser considerado un héroe de la cristiandad latinoamericana.
Los restos de Torres fueron entregados a Javier Giraldo, otro cura católico antiimperialista y creyente en los principios de la Teología de la Liberación y el amor eficaz del padre Camilo, de su esencia tan revolucionaria como cristiana, al nivel del mismo Jesucristo, e incluso superándolo en el hecho de que dejó una obra escrita digna de leerse para encontrar hoy el camino de salida a un imperialismo encabezado por un geronte truhán desbocado, que se comporta como emperador del mundo, y pregona todo lo contrario de Camilo, expoliando y amedrentando a los pueblos mediante el ejercicio de la violencia y la superioridad tecno-militar que ostentan los yanquis.
Al recibir los huesos, Giraldo reconoció los esfuerzos de Isabel Restrepo, la madre de Camilo, por encontrar a su hijo mientras tuvo vida. Torres será enterrado en la capilla de la Universidad Nacional de Bogotá, donde se formó como un sociólogo excepcional. Ahora podrá rescatarse y adquirirá un valor especial su prédica en pos de la justicia social y contra los traidores a la patria que son serviles al siempre ávido y extorsionador imperialismo estadounidense.
