Autor: Agencia Maldita Realidad
Al menos 12 palestinos fueron asesinados y varios quedaron heridos luego de bombardeos del ejército israelí a las tiendas de campaña donde permanecen los sobrevivientes del genocidio, hambreados y enfermos, cercados entre la muerte inminente o su expulsión compulsiva a Egipto, donde serán entregados a mafias siniestras paraestatales egipcias al mando del emperador Trump.
Según informaron los escasos trabajadores que quedan en Defensa Civil de Gaza, el primer ataque ocurrió en Khan Younis, a la mañana, y el segundo en Jabaliya, a la tarde. Las fuerzas israelíes mataron palestinos también en la ciudad de Gaza, y en Beit Lahia, la mayoría de las víctimas menores de 18 años a quienes el estado genocida y terrorista considera miembros de Hamas.
Hazem Qassem, vocero de Hamas que está primero en las apuestas de quién será el próximo asesinado por Israel, acusó al estado terrorista de cometer otra horrenda masacre como carta de presentación en su exposición ante el Consejo de Paz trumpista que se reunirá esta semana -con la presencia de nuestro mesías Milei- y se dispone a utilizar “la solución final” en Gaza, el emprendimiento inmobiliario con Netanyahu depende de ello. Trump dijo que su Consejo de Paz ya comprometió 5 billones de dólares para la reconstrucción del territorio palestino en un resort de casinos y moteles con prostitutas de lujo y menores de edad porque extraña la isla de Epstein.
A pesar de la tregua garantizada por Trump, la impunidad y los crímenes alevosos y cobardes del macabro ejército hebreo se perpetúan en un holocausto a cámara lenta. Los hospitales de Al-Shifa y Nasser confirmaron que recibieron los cuerpos destrozados de los jóvenes palestinos.
Osama Abu Asar, tío de uno de los muertos en Jabaliya, contó que los atacaron cuando estaban durmiendo, que es lo que intentan hacer todo el tiempo pero no pueden por el hambre y el terror infundidos por los bombardeos y asesinatos diarios de los soldados israelíes. “Ellos siempre dicen y prometen algo y hacen otra cosa” -aseguró Abu Asar.
Ninguna de las reglas y medidas adoptadas por el Consejo de Trump se cumplió y básicamente Israel hace lo que quiere, más bien manda a hacer a mercenarios y fanáticos supremacistas de la judeidad llena de riquezas y dinero e hijos y armas, felices por fin de instaurar la era del gran Israel con el que soñaron David y Salomón. El emperador, Trump renacido rey de Judea, con toda la carga mafiosa y sectaria necesaria para pulir su inocencia y asombrarnos de sus nobles contribuciones a la paz mundial, y eso que los miserables del Premio Nobel no satisficieron su sueño del primer año de mandato.
Así se trazaron líneas amarillas que Israel viola constantemente, alucinando que los terroristas de Hamas continúan ocultos en túneles que ellos ya dinamitaron más de mil veces.
Israel ya anunció que va a obligar a los terroristas a entregarse si no lo hacen voluntariamente, se desconoce aún cuántos van a exterminar en su intento, pero seguramente será un gran avance para despejar la zona y comenzar los contratos espurios de la construcción de su balneario de ensueño en pleno Medio Oriente como homenaje a sus servicios pacifistas. El Ministerio de Salud de Gaza, que funciona sin infraestructura y sin personal, informó por IA que se han dejado de contar los muertos por falta de sepultureros. En este interín, sólo pudieron matar a cuatro soldados israelíes, la nueva causa justa que tiene Israel para perpetrar su genocidio a fuego lento, su despojo criminal adueñándose de territorios de otros pueblos, siempre con los mismos fines inmobiliarios de sus cabecillas genocidas ligados a la ultraortodoxia judía.
