Autor: Christopher Walton
Noche tras noche pasa, y los relojes aún repican, y las estrellas están cambiando patrones en la oscuridad, y los relojes hacen tictac, y el Tiempo todopoderoso entumece el cerebro ansioso. Los perros que ladran, los trenes que rugen y el estrépito de la noche, los mismos gatos que merodean, todos en silencio, encuentran y abandonan la oscuridad vacía, silenciosa por completo: el sueño viene a cloroformar la mente inquieta. Entonces todas las cosas terminan: ¿y que queda al final? Algunos sonetos garabateados tirados en el piso, un recuerdo de días fáciles que se han ido, un reloj corriendo hacia abajo, una pipa, alguna ropa que usamos… y en la habitación oscura me inclino para saber cómo su aliento insomne pausa y fluye.
