Autor: Christopher Morley

Temprano a la mañana, cuando el amanecer está sobre los techos, escuchas sus ruedas venir rodando, escuchas los cascos de sus caballos, escuchas el tintineo de las botellas y luego él se va: tú bostezas en la cama, giras, ¡y comienzas otro día!
Las lecheras de antaño son queridas a cada corazón de poeta, mejor sería el lechero y conducir un pequeño carro, y hacer ruido por el pueblo en el amanecer azul, y colgar mis riendas en un gancho, como he visto a Casey hacerlo.

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