Autor: Christopher Morley

Mientras me sentaba para filtrar mis sueños y encontrar la palabra que necesitaba vino una feliz interrupción con insistencia a ser escuchada.

Parado al lado mío había una muchacha sonriendo, medio tímida y medio seductora, suave la blanca sugerencia de su pecho, la escapada estaba en su ojo.
«No debo ser tan invadido” (enojado luego grité) “¿No puedes ver que estoy ocupado? ¡Criatura tentadora, permanece afuera!” “Pícara bribona, estoy escribiendo: ahora estoy componiendo verso… Fíate de una antigua invitación: ¡Lascivia, desaparece, vuela, dispérsate!”
“Ramera, ¿en mi momento dios qué tengo que hacer contigo?» Y ella se rió y se fue… “Soy la Poesía” dijo ella.

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