Voltaire lidera la lucha anti-imperialista en Haití

Autor: Máximo Redondo

Leslie Voltaire, junto con su compañero Edgard Leblanc Fils, anunciaron que seguirán adelante con su plan de remover al primer ministro Alix Didier Fils-Aime, a pesar de las amenazas del emperador Trump de que si llegan a apartar a su virrey Haití enfrentará serias consecuencias, ante lo cual los promotores de la movida destituyente se cagaron de risa, asombrados de la ignorancia completa de Trump sobre la situación devastadora y apocalíptica que atraviesa esta brava nación caribeña, donde tal vez se juega la dignidad de los pueblos latinoamericanos en su lucha contra un imperio estadounidense tan violento y enloquecido como decadente.

«Somos quienes designamos a Didier Fils-Aime, somos quienes trabajamos con el por más de un año, y somos nosotros quienes redactaremos el decreto de nombramiento de un nuevo primer ministro, un nuevo gobierno y una nueva presidencia» dijo Voltaire, miembro del Consejo Presidencial de Transición en su conferencia de prensa semanal. El Consejo, que ya echó a un primer ministro luego de seis meses en que demostró su absoluta incompetencia, y actúa como el principal Poder Ejecutivo, se conformó en 2024 para planificar la primera elección en Haití en una década, pero hasta ahora fracasó por la amenaza del sangriento conflicto protagonizado por pandillas provistas de armas estadounidenses, pero no necesariamente adictas a Trump. De hecho, el mercenario en jefe de uno de sus ejércitos privados más importantes, Erik Prince, hace años que viaja con frecuencia a Haití para hacer operaciones contra los pandilleros que fracasan y acaban matando a civiles inocentes dedicados a la magia vudú o al zombismo recalcitrante.

Fils-Aime, en un funeral policial, dijo que la movida para desplazarlo viene de “criminales vestidos con corbata, pero que ni estos ni los armados con ametralladoras dictarán la ley en Haití y advirtió que cualquiera que se rebele contra la policía y el estado tendrá una firme respuesta, sin debilidad, sin contemplaciones”. En el mismo evento, el embajador yanqui Henry Wooster dijo que era «esencial» que Fils-Aime siga en el cargo para el éxito del combate a las pandillas, envuelto en una pátina de cinismo y malevolencia.  

El mandato del Consejo liderado por Voltaire caduca en pocos días, y hasta ahora no han elaborado un plan de sucesión. El gusano Narco Rubio llamó por teléfono a Fils-Aime, y le enfatizó la necesidad de que permanezca en su puesto para que en Haití haya estabilidad, en su tono matón y amenazador de siempre, añadiendo que el Consejo debe desaparecer, ya que representa un obstáculo para que sus enviados del crimen organizado disfrazados de políticos lleguen a la presidencia, y que es un escándalo que los hayan calificado como corruptos.

La firma de la resolución para eyectar al hombre de Washington ya la firmaron Voltaire y otros cuatro miembros del Consejo garantizando su mayoría, sólo resta que sea publicado en la gaceta de la república para que sea legalmente válido en Haití. Voltaire explicó que la destitución se efectivizará en 30 días. “Mientras tanto se producirá una pausa para que los distintos grupos políticos se acerquen con una solución aceptable, si no se llega a un consenso decidirá el Consejo entonces por su cuenta la estructura de gobierno a adoptar en esta especie de paraíso del anarco-capitalismo mileísta pandillero en que se ha convertido Haití. Eso lo enfurece al arquitecto Voltaire, quien aseguró que los comentarios de Rubio y el embajador estadounidense son irrespetuosos con la soberanía del país.

La verdad que el Consejo Presidencial es un entramado y un puterío del carajo que no ha logrado avances en desarmar a los pandilleros, y de hecho, les han abierto las puertas a la vida política. Las pandillas dirigidas por Jimmy Chérizier ya funcionan como avezadas guerrillas que le han dado más de un dolor de cabeza a Prince, de ahí que Trump le haya puesto precio a su cabeza (va entregar bastante menos que lo que dio por la de Maduro) y la preocupación urgente de Washington para mantener el control en toda la isla a la que arribó Colón, siendo el gobierno de República Dominicana de un entreguismo y cipayismo repudiables.

Hablando por Radio Kiskeya, Louis Gerard-Gilles, consejero que apoya la salida del primer ministro, sugirió que lo reemplazará el actual ministro de finanzas Alfred Metellus, un viejo burócrata del Banco Interamericano de Desarrollo que obedecerá al pie de la letra las órdenes del narco Rubio y el emperador Trump. Voltaire discrepa con esta designación, y se ha visto influenciado por las ideas de Jimmy: quiere llevar adelante medidas revolucionarias que promueven la expulsión o asesinato inmediato de cualquier estadounidense en territorio haitiano (los franceses ya huyeron todos, y sin pagar varias cuentas pendientes).

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