Autor: Bob Hicok
En la oscuridad donde el muchacho se sentaba, él ve el río Chicago. Levanta su mano. Pregunta si la metáfora debería arder. El dice que el fuego es la base de todas las formas de la boca. El pregunta, ¿por qué llenas al chico con tu andar? No sabía que un chico había sido agregado a mí, dice el río. ¿Lo devolverías si lo supieras? Creo que sí, dice el río, tengo tantos chicos en mí, estoy cansado de restregar los ojos mientras miro el día. ¿Has escrito un poema para nosotros? pregunta el río, y el río lee su poema, y los otros estudiantes le dicen al río que suena como un poema que el muchacho hubiese escrito, que ellos huelen los cigarrillos del muchacho en el poema, ellos sienten sus dientes mordiendo la página. Y el río pregunta, ¿este chico soñó con caballos? Porque de pronto sueño con caballos, de repente sueño. Ellos están en un círculo y el río dice, nunca he entendido las cosas redondas, ¿por qué al irse volvería a sí mismo? Y una chica hace un beso con su boca y la inclina contra el río, y el beso fluye pero el río lo quiere de vuelta, el río hace sonidos para ir tras el beso. Y todos hacen sonidos para que el río lo transporte al muchacho. Y el río promete jamás entregar la figura del muchacho al océano.
