Autor: Bob Hicok

Sobre el pezón izquierdo de la mujer en el baño. Ella está secando su cabello, la mujer cuyo pezón izquierdo está dolorido. Buscamos esta tarde cortes diagonales o decoloración, o marcas de mordidas de pequeños insectos que pueden estar en nuestra cama.
Es una buena cama, una cama fiel. Una cama que no será lastimada por la consideración que le dimos a la posibilidad de pequeños aunque desproporcionadamente fuertes insectos en nuestra cama.
El secador de pelo suena como un jet despegando. La primera vez que volé a Bruselas, la gente comenzó el viaje feliz pero lo terminó con baba en sus camisas.
Ella está secando su pelo aunque ella nunca ha estado en Bruselas. Secando su pelo aunque podría estar acariciando a un perro. Secando su pelo mientras tiene pensamientos rojos sobre lo que significa el dolor en su pezón.
Yo no secaría mi pelo en un momento así pero soy pelado. El cuerpo de la mujer tiene varios modos de dejar de ser el cuerpo de la mujer.
Yo tengo un modo de ser feliz y ella es de ese modo.
Me gustaría volar con ella a Bruselas. No nos dejaríamos intimidar por la baba. Eso es lo que sucede cuando la gente duerme. Compraríamos postales del pequeño muchacho que salvó a Bruselas cuando meó en un fuego. Seríamos románticos en lugares públicos.
Por el momento esos deseos pueden ser alejados acariciando a un perro.
También estoy trabajando en esta teoría. Que a veces una parte del cuerpo solo duele. Que el propósito de la oración es hacer que la parte del cuerpo que a veces solo duele sea el dedo meñique del pie o apéndice.
Algo vestigial o redundante. Algo que pueda ser desechado. No tengo razón para usar la palabra cáncer mientras acaricio un perro.
Aquí hay un pedazo de un segundo durante el cual el jet no está volando ni está en el suelo.
Estoy trabajando en una teoría de que nadie puede morir adentro de ese pedazo de un segundo.
Si eres consolado por este pensamiento serás bienvenido a conservarlo.

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