Autor: Bob Hicok
No tengo mucho tiempo. Soy una persona importante para los carboneros y las palomas torcaces, cuyo comedero fue destrozado anoche por un mapache. Pronto voy a usar cinta adhesiva, advirtiendo el rocío, deseando bañarme en él, esperando que la incomodidad de ayer (tres casos de personas hablando con trampas para osos en lugar de bocas) nunca se repita y todos vayamos adelante como si fuéramos a una fiesta de un niño de cinco años que se niega a romper dulces de un burro. Es muy bonito, el burro, demasiado real para él no preguntarle a su madre, si puede quedárselo, y cuando los otros niños lloran, les dan propiedades con vista al lago, funciona, esto es lo que veo para ustedes, el entrenamiento. Pienso en el año detrás de ti como una raíz o pienso en ir a España y sentir lástima por toros o no pienso, esto no son tests de aptitud estandarizados, no pienso pero me quedo. Permanezco feliz, honesto, permanecer tan alto como eres, tanto como puedas usando jirafas si necesitan verse el uno al otro sobre la multitud. Tengo esos momentos cuando me doy cuenta de que no estoy respirando, mi esposa nunca está porque no estoy respirando y siempre porque quiero lamer un corazón humano, recordar que cada uno de ustedes es la mitad de por qué su cama se hundirá hacia el medio de ser un bote y que ambos se hundirán si son afortunados juntos, sean afortunados juntos y adquieran en hundimiento más metros cuadrados para abrazar y besar. Y siempre recuerden que los odio por estar mucho más cerca que yo de donde ninguno de nosotros jamás se va a ir de nuevo -primera mirada, primer contacto, primer roce involuntario del aliento o del cabello, primera vez que se dieron vuelta y miraron a quien los estaba sorprendiendo por cómo ella estaba completamente allí-.
