Autor: Bob Hicok

Es duro estar enamorado de luciérnagas, tengo que hacer todas las ollas y sartenes. Cuando se les pregunta de ir a fiestas ellas siempre usan un vestido del mismo color. Yo trabajo días, ellas golpean al anochecer. Con la radio y una cerveza me siento a hacer cuentas, celoso de hombres que han caído por las estrellas hogareñas. Cuando las cosas están mal ellas sacuden sus culos por toda la ciudad, cuando están bien mis labios brillan.

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