Autor: Bill Knott

El reloj está vestido de mujer, es decir, lleva puesto el espacio en lugar de su propio aspecto. Pero si pasara tiempo desaparecería, la visibilidad no es un efecto de travestismo, la mirada cruzada desenmascara el ojo: debes asumir el traje del otro para estar aquí, para presentar el sentido con una declinación de mujer… Narciso vio su apariencia adornada con todo tipo de artimañas, pero si no hubiese ninguna, en qué consistirían nuestras verdaderas vestimentas, nuestros harapos, nuestras galas… De quién es ese elemento elegante que nos viste: el continuo de Einstein o la confianza de Flaubert de que, al fin y al cabo, Bovary soy yo.

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