Autor: Bill Knott

Finalmente, el día amaneció cuando un monopolio poseía todo en el mundo, entonces se fue a buscar a los inversionistas para celebrar, pero todos le pertenecían a él, estaban todos muertos, estaban en algún otro lugar, sus fotos colgaban en ascensores que subían y bajaban sin transportar a nadie, todos los demás estaban en la cama haciendo ejercicios para llegar en forma al mediodía, ey, el monopolio dijo ‘Descorchemos el  World Trade Center y emborrachémosnos”, silencio, el monopolio frunció el ceño, todo lo que deseaba era un poco de buena compañía, como la que obtienes en los departamentos altos, luego el cielo se puso horriblemente oscuro, sí, y todos estaban en la cama haciendo frenéticamente esos ejercicios que nos ponen en forma para la muerte, ejercicios conocidos como besar, mimar, todos estaban desprevenidos de que habían sido comprados, o que la tierra estaba a punto de venderlos a la luna por una luz pequeña.

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