(fin) de verano (1966)

Autor: Bill Knott

Estoy cansado de asesinar niños. Una vez, hace mucho tiempo, ellos querían vivir, ahora siento a Vietnam el lugar donde el rigor mortis está comenzando a ponerse sobre mí.
Fuerzo silencio por las gargantas de mudos, por gargantas de llantos de apareamiento de animales, que saben que están extintos. El soliloquio de muerte del camaleón es el pulso de tu voz, tu frente abrasada, la nota de suicidio de una constelación.
La aguja de un fonógrafo se sumerge en el largo cabello negro, y la piedra gotea lentamente en nuestras venas. La tierra ha sido desperdiciada por los mansos. Y boca abajo en la tierra, un hombre muerto camina sobre mis suelas cuando camino, un bebé está llorando. En las páginas de pañales un bebé.
‘No llores. Ninguna espada de Salomón puede separarte del cielo. Eres uno. Vuela’. Estoy cansado, tan cansado. Tengo que dormir. Tengo trabajo para soñar.

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