Autor: Arthur Guiterman
Esta es la tierra que amamos, aquí nuestros padres encontraron refugio, aquí están los surcos de sus arados y los montículos de sus tumbas, éstas son las colinas que ellos conocieron y los bosques y el agua, ríos y mares gloriosos de olas rejuvenecedoras.
Esta es nuestra herencia, la que nuestros padres nos legaron, la nuestra en nuestro tiempo, pero en confianza por las eras por venir, desperdiciar o administrar, construir, destruir o proteger, fieles o infieles… somos los poseedores y administradores. ¿Qué de nuestra administración? ¿Qué le dejamos a nuestros hijos? ¿Fuentes cristalinas, dadoras de salud, o alcantarillas de vergüenza? ¿Campos que son fértiles, o estériles exhaustos de vigor? ¿Bosques florecientes o soledades arrasadas por las llamas?
Desperdiciamos locamente la abundancia y la belleza que nos rodea. Destrozando, no usando el tesoro y esplendor de la tierra, sólo el dolor es inútil para la gloria perdida, sólo en la necesidad calculamos lo que vale la gloria.
