Autor: Philip Larkin

Las praderas más amplias tienen vallas eléctricas, porque aunque el ganado viejo sabe que no debe alejarse, los novillos jóvenes siempre buscan aguas más puras, no aquí sino en cualquier otro lugar. Más allá de los alambres los lleva a chocar contra los alambres, cuya violencia demoledora no da tregua. Los novillos jóvenes se vuelven viejos desde aquel día, límites eléctricos a sus sentidos más amplios.

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