Autor: Hugo Müller
En la fiesta del sorteo Donald Trump ha sido elegido como el primer ganador del Premio a la Paz creado por la FIFA para la ocasión, asegurando el emperador norteamericano que “el mundo es un lugar más seguro ahora” mientras recibía una ovación de mafiosos y delincuentes de cuello blanco reunidos para la ocasión. Gianni Infantino, presidente de la FIFA y uno de sus principales aliados, condujo la velada en el Kennedy Center for the Performing Arts, diciendo que escogieron a Trump “en reconocimiento a sus excepcionales y extraordinarias acciones para promover la paz y unidad en el mundo”, sin que tuviera la mínima muestra de rubor por ignorar a los miles de muertos que provocaron las armas estadounidenses, imperiales, trumpistas, desde que asumió su segundo mandato, en distintos puntos del orbe, siendo los más evidentes e impunes su complicidad en el genocidio israelí en Gaza y las ejecuciones extrajudiciales en el Caribe, y ocultando que a Irán aún no se sabe si lo dejarán competir.
Y claro, este mundial 2026 será una réplica de las Olimpíadas hitlerianas de Berlín 1936, una fiesta y apoteosis de líderes dementes, histéricos e ignorantes, atrapados en un narcisismo y egolatría propios de millonarios llegando a su absoluta chotez.
“Este es tu premio, éste es tu premio de la paz” dijo Infantino al subir Trump al escenario a recoger su trofeo, medalla y certificado, cual futbolista campeón del mundo. “Esa hermosa medalla la vas a poder usar donde sea que vayas” –halagó el pope de la FIFA al emperador achacoso. Por supuesto, Infantino no dijo una palabra del proceso de selección del premiado, aunque se sabe que el comité que se lo entregó lo conduce un controvertido empresario birmano tratante de blancas llamado Zaw Zaw.
Así como se arregló esta premiación a Trump, se hizo fraude en las elecciones de Honduras, perdonó a su ex presidente narcotraficante y continuó sus amenazas y retórica incendiaria contra Caracas, a pesar de que la vinotinto no clasificó para el mundial. El tipo es tan caradura que simuló estar emocionado y sorprendido ante la ovación que concertó y orquestó, más preparada que el asalto al Capitolio. Aseveró que “es uno de los más grandes honores de su vida”, asegurando después que acaba de salvar millones de vidas en el Congo, que muy rápidamente está apaciguando el mundo, como se demostró en las reyertas entre India y Pakistán, y que ha frenado guerras incluso antes de que empiecen. Luego elogió a Infantino por establecer nuevos records en ventas de entradas, y dijo que el mundo asistirá a un evento jamás visto, en un mundo más seguro ahora… donde somos el país más caliente del mundo”
Sin embargo, los conflictos que supuestamente resolvió Trump continúan en pie –incluyendo el de Congo con Ruanda, por el cual ayer firmaron una paz tan difusa como inasible, pues hoy se registraron ataques y matanzas sangrientas de ambos bandos-. Ni qué hablar de los fracasos de sus intentos de terminar la guerra de Rusia con Ucrania, ni de la supuesta paz en Gaza que es hoy una dantesca representación del exterminio y la crueldad humana, con continuos asesinatos y operaciones israelíes que buscan detrás de las fantochadas trumpistas la solución final y la concreción definitiva del proyecto inmobiliario genocida Trump-Netanyahu.
Trump se adjudicó ya la paz entre Armenia y Azerbaijan y entre Tailandia y Camboya, también se atribuye la calma entre Serbia y Kosovo y la tensa paz entre Egipto y Etiopía.
La verdad que las acciones de Trump en su segunda presidencia no resisten el menor análisis serio, sólo se trata de un plutócrata mafioso haciendo negocios para sus amigos, con el poder de rematar a náufragos latinoamericanos indefensos y de soltar su prédica racista y estúpida de la cual está pendiente la mass-media. La FIFA está totalmente alineada y se maneja de un modo completamente servil al emperador. Si Dios (Diego Armando Maradona) estuviera vivo hubiese acudido para escupirle el asado y arruinarle la fiesta al emperador, que ahora está ya emperrado y en campaña para el nobel de la paz 2026. Infantino tuvo el tupé de acompañar a Trump a Egipto cuando fue a concertar el falso cese al fuego en Gaza, y en esa oportunidad dijo que invertir en el fútbol es invertir en felicidad, y que siempre el fútbol tiene mensajes de paz, aún cuando no pueda resolver conflictos. La relación Trump-Infantino es tan estrecha que por ella le dieron a su hija Ivanka la administración de un fondo de 100 millones de dólares para “educación”, extraídos de lo que se obtendrá de la venta de entradas. El mundial fue vendido entonces como una oportunidad para “unir al mundo”.
Definitivamente, los bombos, el sorteo, la corrupción de árbitros y las aberraciones de los VARs, interesan muy poco, el análisis futbolístico está totalmente de más. Los planteles, los clasificados y los repechajes son puras maniobras distractivas para que el emperador tenga su fiesta hitleriana en pleno siglo XXI. Este mundial es una inmundicia, una porquería por donde se lo mire, la segunda muerte del fútbol mundial, luego de la primera, acaecida en el primer mundial celebrado en Estados Unidos en 1994.
