Autor: Paco Revueltas
Ricardo Salinas Pliego comanda un emporio empresarial que posee desde bancos a medios de comunicación, es amigo de Trump y como él cree en el supremacismo blanco y en la impunidad odiosa de los plutócratas de su estirpe. Para la presidenta Claudia Sheinbaum, es un evasor fiscal y agitador de ultraderecha que le debe al estado mexicano más de 4.000 millones de dólares.
La disputa de Salinas con Sheinbaum es legal y política, y es la típica que se da en el país norteamericano cada vez que un presidente o un personaje público enfrenta directamente a su élite aliada al narcotráfico y el trumpismo. Salinas ya avisó que tiene ambiciones presidenciales y muchos analistas sostienen que combina a la perfección la mafiosidad de Trump y el cretinisimo de Milei.
Resulta que el club de billonarios destituyentes están disconformes con las reformas impositivas de Morena y las últimas decisiones de la renovada y remozada Corte Suprema, que los obliga a devolver dinero de sus actos de corrupción. Así Sheinbaum ha mostrado el camino a los países de la región: sin hacer una reforma judicial profunda no se va a salir de los problemas de dependencia de los países, del yugo de Estados Unidos, en el neoimperialismo chabacano y guerrerista que está ejerciendo en su patrio trasero.
«Salinas Pliego es un villano extraordinario, su know how de evasión fiscal y lavado de dinero es superior al de un Macri o al de un Toto Caputo” –comentó nuestro corresponsal Paco Revueltas.
Salinas adoptó el apodo de ‘Tío Richi’, por su enorme reputación en negocios sucios y agresivas campañas comerciales, con un prontuario profuso en varios países. En 1993 se apropió ilegalmente de TV Azteca y estableció estrechos vínculos con todos los presidentes neoliberales millonarios como él, obteniendo cientos de contratos federales en seguros y ciberseguridad. De acuerdo con Forbes, Salinas ganó en un año más de 10 billones de dólares con estos “contratos” que ahora la presidenta quiere cancelar.
La Corte acaba de fallar que el grupo Salinas le debe a los Estados Unidos Mexicanos más de 4 billones por impuestos adeudados desde el siglo pasado. Salinas acusó a las autoridades mexicanas de extorsión y dijo que está dipuesto a pagar $400 millones, que es el cálculo que hicieron sus abogados y auditores contables. Sheinbaum rechazó la oferta y dijo que tiene que pagar la totalidad de la deuda.
La búsqueda de fondos de Sheinbaum no se acaba en Salinas, sino que le reclama cifras millonarias también a empresas extranjeras que se han cansado de expoliar y evadir al fisco mexicano. Hasta la Cámara de Comercio estadounidense acusó a las autoridades impositivas mexicanas de adoptar prácticas agresivas e inconsistentes basadas en estimaciones irracionales”.
Apenas se enteró del fallo de la Corte, Salinas organizó la marcha de la Generación Z, eufemismo para denominar la avanzada golpista con el soporte del emperador del mundo. En la marcha los “pendeviejos” que avalan a MAGA golpearon policías y destrozaron edificios públicos. Salinas escribió en X “Sufrimos un estado dócil con los criminales y feroz con sus críticos”.
Trump comentó las imágenes de las protestas y enfrentamientos, y socarronamente –como es habitual en él- expresó: “Hay grandes problemas en México”.
Sheinbaum informó que armar los desmanes le costó al billonario Salinas unos 5 millones de dólares, entre trolls y mano de obra semiesclava que fueron armados con palos y piedras para arrojarle a las fuerzas de seguridad federales.
Salinas, que cumplió 70 años el mes pasado, organizó la fiesta en un lujoso estadio cerrado donde sus 15.000 invitados lo aclamaron luego del remate de un discurso que revela su calaña y alineamiento con el eje Trump-Milei: “Creo que es el momento de entrar en una nueva fase, una dirección diferente, y por qué no, deshacernos de todos esos zurdos de mierda, y decirles que se van a joder”.
