Autor: Philip Larkin
Parado bajo el prominente y engordado vientre del Tiempo, dime la verdad, dije, enséñame el modo en que las cosas andan. Todos los otros tipos allí tenían picazón por dar una paliza, pero pensé deseándolo injusto: eso y descubrir el conflicto.
Entonces él me acarició la cabeza diciendo Chico, no hay verde en tus ojos: siéntate aquí y observa la lluvia de acontecimientos golpear la vida hasta darle una forma que nadie ve… ¿Tú te animas a mirar a eso directo? Oh gracias, dije, oh sí, por favor, y me senté para esperar.
La mitad de la vida pasó ahora, y me encuentro de lleno con mañanas oscuras, el visor bestial, inclinado por los golpes de lo que fue aconteciendo. ¿Qué prueba eso? Que se joda todo. De este modo gasté la juventud, rastreando el trillado anuncio publicitario intransferible, la verdad.
