Autor: Philip Larkin

Las palabras tan sencillas como las alas de las gallinas no mienten, no adornan de más las cosas. Son muy tímidas.
Pensamientos que se mezclan como peniques a través de cada reinado, se desgastan a su sentido más simple, aún permanecen.
Las malas hierbas se supone que no crecerán pero en grados algunas consiguen una flor, aunque nadie la vea.

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