Autor: Jeff Bagato
Los licuados distraen al mundo con algo dulce que se consume con facilidad; calentados un poco, esas gotas se convierten en pegamento y arruinan la tapicería, la alfombra, las sábanas
Carteles de la calle borroneados, señales de parada borroneadas, el asfalto se derrite en blanco, los ríos de lodo, sacudiendo y zarandeando la lancha de un lado a otro
Fuera de control se desliza por una colina, varada allí como una vieja botella u otro fragmento de plástico en el océano
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