Secuelas del asesinato de Kirk: fuerte impulso a la barbarie trumpista

Autor: Hugo Müller

Las arremetidas de Trump con sus cuerpos de seguridad y ejércitos de mercenarios privados, paraestatales, contra los movimientos y organizaciones democráticas de Estados Unidos que plantearon críticas a Charlie Kirk luego de su muerte, y puso en movimiento a todo su aparato y mafia judicial para que cancelara a todos los medios de comunicación y se echara a cada periodista que cuestionó las ideas del que pronto será declarado “héroe de la nación americana y del movimiento MAGA”. A la par que militariza Memphis y Chicago, el líder naranja, que pretende ser el emperador del mundo, tal como lo planteó el presidente brasileño Lula da Silva después de leer una nota ya vieja de Maldita Realidad, participará de la ceremonia en que se recordará el heroísmo inexistente de un joven canallesco.

Esta obstinación de los ultraderechistas republicanos mafiosos es la misma que emplean para atribuir el asesinato de Kirk a la izquierda o a los comunistas, a la corriente woke o a los grupos LGTBIQ+No binarie, el cualquiercosismo desenfadado llega a cumbres conspiratorias de absurdidad estúpida. Simple y claramente, Tyler Robinson, el asesino de Kirk, es “uno de ellos”, un amante de las armas de fuego, un joven que abrazó “las ideas de la libertad” kirkistas, pero que le parecía un blandengue que se sentaba a hablar con opositores a MAGA o a Trump, y se sospecha que creía que era medio kuka, que en Estados Unidos quiere decir “gallina”.

Pero la herencia de Kirk se despliega en forma inquietante en la conformación de miles de clubes de pelea de tendencia neofascista. Desde la muerte de Kirk reclutaron a miles de jóvenes con promesas de venganzas y camaraderías racistas, de festivales de ultraderechas y linchamientos de negros o latinos antifascistas, de sesiones de sexo porno o con putas de verdad.

Joshua Fisher-Birch, analista de la extrema derecha yanqui, dice: “Los clubes están que explotan desde la muerte de Kirk, buscan hombres blancos desempleados e imbéciles, sin otra aspiración ni proyecto de vida que ser un redneck motherfucker, de los que abundan en millones en Estados Unidos. La gente común está muy receptiva a sus mensajes radicales. La muerte de Kirk los impresionó y sensibilizó como el balazo que le rozó la oreja a Trump, con todo su séquito y seguridad armados hasta los dientes. Heidi Beirich, militante antifascista, coincide con Fisher-Birch. “Además de afiliarse y entrenarse en estos clubes para salir a patotear a enemigos políticos, ya realizaron varias manifestaciones de apoyo al modelo neotrumpista. Particular desprecio y tirria le tienen a los travestis, e incluso acusan a la novia de Robinson –una chica trans- de haberlo instigado a cometer el crimen.

Los memes y publicidades online que convocan a la lucha por el supremacismo blanco no se han detenido, y se huele que “el tiempo de debatir con los liberales, y con la basura socialista o islámica, han terminado”. Igualmente en este plano se generan confusiones, porque en vida Kirk intentó desligarse de los grupos y movimientos neonazis, cuando no fue otra cosa que un empleado del gobierno israelí, igual que el gusano Rubio, completando el par de iluminados que le inspiraban a Trump todas sus medidas e ideas morbosas y maliciosas, entregado como está al lobby sionazi del genocidio, y enganchado como se encuentra en el proyecto de la Riviera de Gaza.

En las reuniones de los herederos de Kirk, se oyen comentarios como el siguiente: “Ser pro-blanco en cualquier país occidental es una razón justificable para asesinarte a ti y a tu familia ante el regocijo de la izquierda. Cualquier otro punto de vista político sobre la muerte de Charlie es irrelevante”.  Y la respuesta del colega fanatizado: “Hombre blanco, ha llegado el momento de luchar. Si no estás combatiendo activamente a tu favor serás un participante activo en nuestro reemplazo”

El fin de semana marcharon varias agrupaciones de jóvenes neofascistas trumpistas, capitalizando la muerte de Trump, pero también el asesinato de la refugiada ucraniana Iryna Zarutska, atribuido también a la izquierda pero perpetrado por otro energúmeno de su especie. Todos los fachos convergieron en Huntington Beach, California, donde pudieron cantar y saltar que van a matar a todos los negros y villeros de los Estados Unidos, a los zurdos y a los extranjeros que escapan de los mercenarios de Trump lanzados a cazarlos como los coyotes a migrantes centroamericanos.

Siguiendo directamente las pautas del machismo promovido en las enseñanzas de Adolf Hitler y el Tercer Reich, los clubes activos mantienen la apariencia de ser ciudadanos orientados a la comunidad y honrados, pero en realidad son profundamente racistas y están vinculados a grupos de odio. Su fundador, Rob Rundo, es un destacado neonazi y fue líder de una banda callejera supremacista blanca. En 2024 se declaró culpable de conspiración para provocar disturbios en mítines políticos celebrados en California en 2017. Las juventudes estadounidenses plagadas de incels buscarán ajustar cuentas con los extremistas que se burlaron de Kirk y de los sentidos homenajes organizados por Trump en Truth Social y el resto de las redes sociales del planeta Tierra.

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