Autor: Paul Hostovsky
Y qué si morirse fuera como aquel tiempo en que salía de la escuela temprano porque tenía una cita y abría las puertas pesadas y salía caminando al día, y era un hermoso día de primavera, o un día de invierno tardío que olía a primavera, y si era otoño era el primer otoño, cuando todo está como si fuera técnicamente verano y hubiera un mundo entero sucediendo allí afuera y hubiese estado sucediendo allí todo el tiempo en que estuve atascado adentro con tiempo y maestras y reglas y ecuaciones y análisis de oraciones pero ahora aquí estaba entre la tribu de los libres y podía ir por este camino o ir por el otro, o podía solo sentarme aquí en este banco y mirar alrededor a toda la libertad que era mía y también el recreo del equipo de trabajo para almorzar bajo sus escaleras y también la mujer empujando su cochecito por la acera y el hombre pasea a su perrito y fuma un cigarrillo, y pertenecía a los coches que pasaban zumbando con un sonido como el viento en los árboles y el viento en mi pelo y el viento todo a mi alrededor y adentro de mí, y también sobre mí cazando las nubes corriendo libres y de pronto estaba mi madre con un aspecto un poco diferente en toda su libertad y toda mi libertad hasta que ella bajó por su ventana y me hizo señas para que fuera rápido porque tenía una cita que se sentía como una verdadera aguafiestas y brevemente consideré darme vuelta y caminar alejándome de ella y salir por mi cuenta a algún lugar para estar solo y libre un poco más o quizás para siempre pero entonces me di cuenta de que no tenía ningún lugar adonde ir excepto a casa
