Autor: Ahmad al-Khatat
Sólo Dios sabe cuánto te necesito. Te extraño tanto como la nieve extraña un momento para caer encima de los cedros. Todos dicen que debería seguir avanzando, pero escucho tu voz viniendo hacia mí lentamente como si oyera un eco a una distancia. Llorando, por mi rutina diaria, la estación de otoño aparece dos veces en un año. Primero fue desde la nube, segundo es desde mis ojos, amarga sabe la felicidad, sonrío en mis sueños, esperando verte antes de que venga el tren y me deje en tristeza.
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