Autor: Agencia Maldita Realidad
En el papelito que dejó el secretario de estado estadounidense entre las gigantescas y antiguas piedras del segundo templo de los judíos, imploraba a Adonai –símil a su dios Dinero y Armas de Guerra- por el feliz final de su genocidio y limpieza étnica en Gaza. Netanyahu se lo dio ya con el texto en hebreo e inglés. Los sacerdotes del templo ultraortodoxos ya lo extrajeron y están cumpliendo matando y desplazando palestinos de los que eran todos sus territorios. La tarea se está cumpliendo y los criminales contentos no se ocultan ni se avergüenzan de las atrocidades perpetradas para concretar un negocio inmobiliario de ensueño.
Antes de partir a Jerusalem Rubio declaró que la relación de Estados Unidos con Israel mejora a diario a medida que se van exterminando los palestinos, que tiene sensaciones bárbaras antes de su viaje, y que apoyan absolutamente todas las acciones criminales emprendidas por el desarrollador inmobiliario Netanyahu, pues se hacen con el patrocinio y en clara sociedad con su jefe naranja.
El ataque de la semana a los terroristas de Hamas en Doha le mojó la oreja a muchos jeques amigos de Trump, y el embajador israelí en la ONU (sí, todavía hay uno en la organización que sólo condena y no interviene ante el genocidio sustentado en propaganda inmunda y en la victimización permanente de Israel en su rol de “pueblo elegido”) se ufanó del alcance y la eficacia de los asesinatos y demoliciones israelíes, de su maquinaria de destrucción bélica y su elevada inteligencia criminal, sofisticada al mango con sus mentes brillantes dedicadas a la perversa explotación económica del planeta. “Algunos cacarearon en el Consejo de Seguridad pero ya ven que nada ni nadie detiene nuestro maravilloso plan de la Riviera y el avance implacable del Gran Israel” –declaró a una emisora militar.
En su recorrida por cuarteles y oficinas del Mossad, Rubio se enteró de todos los crímenes y asesinatos que planea Israel en lo que queda de septiembre. De ahí se tomará un vuelo a Londres para juntarse con su jefe, y supervisar que el primer ministro Starmer le bese bien el culo mientras le manifieste su enojo por recibir a un grupo de niños palestinos heridos y traumatizados por el genocidio-desalojo de Gaza.
El ataque a Qatar simbólicamente significa que Israel se sigue cagando en “el qué dirán” y que se burla de sus detractores gozando de una impunidad que sólo puede engendrar rabia y furia homicida. La cuestión es que el hecho sólo mereció un reto de Trump a Netanyahu, quien dijo que ahora casi no quedan obstáculos para terminar la guerra y despejar el terreno para que comiencen a armar los obradores.
Los ataques a la capital de Gaza arrecian. Los pocos periodistas sobrevivientes ya no pueden mantenerse a pie para filmar de primera mano los fusilamientos de soldados israelíes hambrientos de sangre y carne muerta palestina. Mezclando la violencia sexual con la hombría de bien. Ser un buen judío implica esto, pertenecer al mundo de millonarios dueños del planeta.
Por su parte, la reciente unión que demostró el bloque Brics junto con otros países que se están corriendo hacia el Eje del Mal, no llega a conformar una amenaza para el proyecto inmobiliario de los líderes israelí y estadounidense. La declaración que haga la ONU sobre la creación de un estado palestino les chupa los reverendos veitzim. Como toda banda de “chicos malos”, de “barrabrava” mafiosa a gran escala, son gente peligrosa que no se doblegan ante resoluciones escritas de ningún organismo internacional. Acá hay que lanzarse de lleno a la tercera guerra mundial para acabar cuanto antes con todos ellos y que dure lo menos posible.
