Autor: Dale Cottingham
El auge de la democracia atizado por el individualismo y la búsqueda de libertad y felicidad, son moral y políticamente dominantes en Occidente por el período actual y en todo lo que se pueda prever en los años futuros. El caos social, superficial y profundo hasta los huesos, continúa avanzando, pues la violencia se ha vuelto más aguda por la proliferación de armas de asalto, que se extiende de la casucha a la mansión, socava en el mismo movimiento la libertad en la cual está basada, corriendo de cabeza como lo hace en los derechos de otros. El código descendente implica un conjunto de valores morales más pequeño pero más enérgico, puntualizado por auto-expresiones que están en todas partes como pastos de pradera que se expanden y expanden en un vasto alcance.
En este medio, nos animan quienes reivindican la necesidad de la acción colectiva, el bien social, hasta la salud pública, en respuesta a la pérdida de un orden social que tiene una sola orden: el yo.
Pero ahora se ha visto que el clima comprende este desarrollo, toma nuestras prácticas y las resultantes emisiones, desperdicios, que se acumulan en el tiempo, y ofrece una crítica que no lava esas enfermedades sino las hace crecer, y se manifiesta en calor, incendios, mareas crecientes. Esto ha conducido a consecuencias previsibles. Algunos ciudadanos desean tomar medidas drásticas, otros descreen que nosotros hemos cambiado el clima para lo peor. Estos impulsos divergentes, con graduaciones entre sí, aumentan, más que suplantan, a la antigua agitación. Desde lejos, se ve como un desastre sangrante. De cerca, conduce a un malestar general, la imaginación se desconcierta.
Para resumir: estamos entrenados para pensar en nosotros primero porque, hasta ahora, nos decimos que nadie nos cuidará como nosotros mismos, y entonces, hacemos itinerarios basados en nuestros deseos, nuestro yo buscando emociones, lugares a los que ir porque pensamos que podemos afrontar aventurarnos, obtener beneficios de nuevos recuerdos hasta el día en que nuestros residuos se acumulen y caigan como una avalancha sobre nosotros, limitando futuras opciones mientras nos sentamos junto al lecho del río, estéril y seco.
No hay excusa para esto, nunca ha habido una, para salir a la amplia mañana, hijo y padre, padre e hijo.
traducción: HM
