Piratas en el Caribe (versión trumpista recargada)

Autor: Hugo Müller

Y Trump nomás apuesta por derrocar a la fuerza al “narcotraficante” Maduro y capaz autopremiarse con 50 millones de dólares por la recompensa que estableció, casi el doble de la que ofrecía el imperio por el agente de la CIA Bin Laden, devenido en el “mayor terrorista de la historia”, asesinado por Estados Unidos en una operación con muchos baches y oscuridades.

Ahora, en la conferencia donde el presidente estadounidense anunció la mudanza de la base de su ejército espacial de Colorado a Alabama, en lo que es una estrategia para agradar a un estado que siempre lo bancó, supremacista y retrógrado como él, en desmedro de otro estado en donde los votantes siempre le dieron la espalda. Por eso decidió gastarse una billonada para construir la infraestructura requerida para conquistar el espacio, y hacerlo más rápido y mejor que el ahora rival Elon Musk.

Hoy el agente naranja dio una conferencia de prensa tras una semana en que se rumoreó que su salud se estaba deteriorando, e incluso algunos dudaron de quien se presentó ante los flashes y preguntas de los periodistas era un robot de Trump hecho con IA de la compañía de Bezos, y que el verdadero Trump está jugando al golf o agonizando tomado de la mano de Melania. Sea como fuere, en esta circunstancia de reaparición, el desarrollador inmobiliario de la Riviera de Gaza con su compinche genocida Netanyahu informó que su flota caribeña derribó una lancha venezolana recargada con cocaína y fentanilo, lo que luego fue repetido por el gusano Rubio, principal gestor de la política estadounidense en su “patio trasero”.

Por su parte, Nicolás Maduro, presidente de la República Bolivariana de Venezuela, denunció que la flota yanqui está apuntando con 2.000 misiles hacia su cabeza, y puso en alerta a la Guardia Nacional, efectuando alistamiento de combatientes civiles para resistir la invasión gringa y darles una “bahía de los Cochinos” a la venezolana, en una lección que asombrará al mundo si las botas estadounidenses piensan pisotear suelo sudamericano.

En cuanto a la retórica y a la praxis discursiva del neoimperialismo trumpista, esto suena a provocación, a la famosa acción de “pudrirla” para desatar una guerra que satisfaga las ambiciones de los mercaderes de armas, principal sustento económico del imperio estadounidense. Ahora que Putin está haciendo rancho aparte con Xi Jinping y Narendra Modi, a los que encima se suma el buenazo de Kim-Jong Un, Trump está masticando una bronca bárbara porque le encantaría estar allí pero no lo invitaron. De hecho está furioso por eso y decidido a avanzar con sus planes de persecución de migrantes, asesinatos y genocidios selectivos, y bombardeos a plantas nucleares de países del Eje del Mal, paralelamente a la conquista del espacio por los Estados Unidos de Norteamérica. Asimismo, debe rapiñar y acumular minerales y tierras raras, además de los combustibles fósiles y todos los commodities tradicionales. Más allá de que ello demanda demasiado trabajo y elucubraciones, Trump se mostró ojeroso y enfermizo, alardeó de que es “el más poronga” y dedicó un par de respuestas y chicanas al gobernador de Chicago que se opone a su intervención federal, y a los jueces que dictan cautelares inútiles contra sus medidas gloriosas que siempre acaban siendo consentidas y alabadas por una Corte Suprema hecha a medida de sus genitales. Y es que Trump ha estado consumiendo mucho viagra y las venas se le hinchan un montón a su edad. Su manota se cansó de apretar manos mariconas de europeos tan viejos pero mucho más enclenques que él. Esa cosa del americano que se coge a todo el mundo y se lleva todo por delante está hecha para tipos duros como él, le encantan los hijos de puta que se mueven en las élites de todo el planeta… Por eso tenía que tener su versión de Piratas en el Caribe, eso sí, con piratas mucho más atroces y lúmpenes que los tradicionales ingleses.

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