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Estamos adormecidos cuando el mundo comenzó, adormecidos de forzosamente bebernos a nosotros mismos.

Adormecidos de voces salidas subiendo de tono, adormecidos del humo de marihuana y dulce aroma.

Adormecidos para trepar desnudos sobre nuestros temores cotidianos, adormecidos para colgar una soga gruesa en los tejados.

Adormecidos a las lágrimas secas de la locura del mundo, adormecidos de chismorrear y destruir vidas humanas.

Ustedes que están a mi alrededor están todos adormecidos, en mi pelo corto, en mis manos, en medio del polvo de los pequeños dedos de mis pies.

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