Autor: Timothy Tejada
Profesionales de la salud de todos los estrados publicaron ayer una carta donde revelan cómo la mala información esparcida por Kennedy Jr pone en riesgo la vida de los empleados federales y de todo el pueblo estadounidense, donde los únicos que se van a salvar son los migrantes deportados y echados de una patada en el tujes. Los expertos enfatizaron en que “es una amenaza existencial a la salud pública”.
Hace dos semanas un hombre armado mató a un policía y disparó cerca de 500 balas que rompieron 150 ventanas de las oficinas del CDC (agencia estatal para el control y prevención de enfermedades). El hombre, que fue ultimado de un balazo de un francotirador, creía que la vacuna del covid-19 le había causado depresión. Yolanda Jacobs, presidente de AFGE (Federación Americana de Empleados del Gobierno), trabajadora del NIH (Instituto Nacional de Salud) y una sindicalista estadounidense que acá asombraría a los gordos de la CGT, expresó luego de la balacera: “Cuando tu propio jefe desparrama falsedades no sólo horada la confianza de los ciudadanos sino que crea las condiciones para la violencia que vimos hoy”.
Kennedy, secretario del (HHS, departamento de salud y servicios humanos) del gobierno de Estados Unidos, es “cómplice del desmantelamiento de la infraestructura de la salud pública, poniendo en peligro la salud de la nación” dice en la carta de más de 750 expertos en el área.
Colin Carlson, un profesor de Epidemiología de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Yale reclamó la renuncia de Kennedy Jr y de todos sus secuaces. “Este es el peor escenario y lo veíamos venir. Que apareciera un loquito con un arma disparando a mansalva, algo típico de Estados Unidos que se viene multiplicando por mil en la segunda era trumpista. Y la cosa se va a poner peor” –diagnostica Carlson.
Kennedy, un rabioso antivacunas, ha dicho que la agencia estatal es un “nido de corrupción”, y aseveró que la vacuna del covid fue la más mortal de la historia. Seguidamente reemplazó a los médicos infectólogos reemplazándolos por fanáticos antivacunas, poniendo como requisito que tuvieran más de 1.000 seguidores en todas sus redes sociales. Uno de ellos, Robert Malone, posteó violentas imágenes dirigidas a los investigadores a horas del tiroteo
A los científicos más encumbrados, a los sesudos biólogos, químicos e infectólogos moleculares que intervienen en la fabricación de vacunas al por mayor se los ha amenazado de muerte y hay varios grupos en redes sociales que reclutan sicarios para liquidarlos.
Por otro lado, el Departamento que prevenía la violencia con armas de fuego en Estados Unidos fue desmantelado apenas asumió Trump, porque evidentemente no servía para un carajo, en la que fue tal vez su decisión más sensata. Sin embargo, la estupidez desembozada de Kennedy recrudeció con los linchamientos y verdugueadas a los médicos que creen en los beneficios de la inmunización contra enfermedades.
El actual director del NIH, Jay Bhattacharya, se ha dedicado a politizar la tecnología de la vacuna mRNA. El día después del ataque al CDC, Bhattacharya apareció en un podcast con Steve Bannon hablando de la propaganda y la presión que hubo detrás de las vacunas contra el covid. Disparate tras disparate soltó Bhattacharya: “Rochelle Walensky, la ex directora del CDC, fue ciega ante los ‘hechos’ de la vacuna, que tenía nocivos efectos colaterales. En lo que es la salud pública estadounidense, se ha eliminado la plataforma de mRNA para vacunas”.
El profesor Carlson comenta que a semanas del ataque, se vio a varios tipos rondar centros del CDC con malas intenciones, o publicando en redes sociales barbaridades sobre la tecnología y su relación con las vacunas. Los círculos antivacunas se han ampliado en forma exponencial desde la segunda asunción de Trump, especialmente online. Y razona: “Los ignorantes y estúpidos han comprendido la cómoda distancia entre la incitación y la violencia. El movimiento de MAGA es increíblemente bueno en imprimirle violencia a sus mensajes. En este sentido tenemos que luchar para que Kennedy renuncie. No nos vamos a quedar cruzado de brazos ante tanto aparato falaz y generador de matanzas de estadounidenses con la cabeza llena de carne o información podrida”.
