Parte 2 de Pesca de trucha en América

Autor: Richard Brautigan

Otro método de hacer salsa de nuez

Y éste es un muy pequeño libro de cocina para Pesca de trucha en América, como si Pesca de trucha en América fuera un rico gourmet y Pesca de trucha en América tuviera de novia a María Callas y ellos comieran juntos en una mesa de mármol con hermosas velas.
Compota de manzanas
Tomen una docena de piñas doradas, pellízquenlas bien y quítenle el corazón con una pequeña navaja, pónganlas en algo de agua, y dejen que estén bien escaldadas, luego tomen un poco del agua con algo de azúcar, y unas pocas manzanas que pueden estar cortadas en ella, y dejen que todo hierva hasta que sea un almíbar, luego viértanlo sobre sus piñas y adórnenlas con cerezas secas y cáscara de limón cortada fina. Deben cuidar que sus piñas no se partan.
Y María Callas cantó a Pesca de trucha en América mientras ellos comían sus manzanas juntos.

Una corteza firme para grandes tortas

Tomen un puñado de harina y dos kilos y medio de manteca hervidos en un galón de agua: espúmenlo en la harina, y lo más poco de licor que puedan. Moldéenlo hasta que se haga una pasta, y luego háganla pedazos hasta que se enfríe. Luego dénle la forma que les guste.
Y Pesca de trucha en América sonrió a María Callas mientras comían su corteza de torta juntos.
Una cucharada de budín
Tomen una cucharada de harina, una cucharada de crema o leche, un huevo, un poco de nuez moscada, jengibre y sal. Mezclen todo junto, y hiérvanlo en un pequeño plato de madera media hora. Si piensan adecuadamente pueden agregarle unas cuantas grosellas.
Y Pesca de trucha en América dijo “Está saliendo la luna”. Y María Callas dijo «Sí, está».
Otro método para hacer salsa de nuez

Tomen nueces verdes antes que se forme la cáscara, y muélanlas en un molino de cangrejo, o golpéenlas en un mortero de mármol. Expriman el jugo a través de un paño grueso, y ponga a cada galón de jugo medio kilo de anchovetas, y la misma cantidad de sal de laurel, cuatro onzas de pimienta de Jamaica, dos de pimienta larga y dos de pimienta negra, macis, clavo de olor y jengibre, de cada uno una onza, y una rama de rábano picante. Hiervan todo junto hasta que se reduzca a la mitad, y luego pónganlo en una olla. Cuando esté frío, pónganlo en una botella cerrada y en tres meses estará listo para usar.

Y Pesca de trucha en América y María Callas vertieron la salsa en sus hamburguesas.
Prólogo al arroyo Grider
Mooresville, Indiana, es el pueblo de donde vino John Dillinger, y el pueblo tiene un museo John Dillinger. Pueden entrar y mirar. Algunos pueblos son conocidos como la capital del durazno de América, o capital de la cereza o capital de la ostra, y siempre hay un festival y la foto de una linda muchacha en traje de baño.

Mooresville, Indiana, es la capital John Dillinger de América. Recién un hombre se mudó allí con su mujer, y él descubrió cientos de ratas en su sótano. Eran ratas enormes, de ojos de niño y lento desplazamiento. Cuando su esposa tuvo que visitar a algún pariente por unos días, el hombre salió y compró un revólver calibre 38 y un lote de municiones. Luego bajó al sótano donde estaban las ratas, y comenzó a dispararles. No les molestó a las ratas en absoluto. Ellas actuaron como si fuera una película y comenzaron a comer a sus compañeras muertas como palomitas de maíz. El hombre caminó sobre una rata que estaba ocupada comiendo una amiga y ubicó la pistola contra su cabeza. La rata no se movió y continuó comiendo. Cuando el gatillo chasqueó, la rata hizo una pausa entre mordidas y miró desde el borde de su ojo. Primero a la pistola y luego al hombre. Era como una mirada amistosa, como si dijera “Cuando mi madre era joven ella cantaba como Deanna Durbin». El hombre le disparó. No tenía sentido del humor. Siempre hay una película sola, una doble y una eterna en el Gran Teatro de Mooresville, Indiana: la capital John Dillinger de América.

traducción: HM

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