La esperanza muere, la esperanza vive

Autor: William Morris

Fuertes son tus brazos, oh amor, y fuerte tu corazón para vivir, y amar, y anhelar, pero estás casado con el dolor y el error: ¡Vive, entonces, y anhela, aunque la esperanza esté muerta! ¡Vive, y trabaja durante los años! Haz imágenes a través de la niebla de lágrimas, de felices temores no olvidados, que cruzaron el tiempo antes de que la esperanza estuviera muerta. Acércate al lugar donde una vez nos levantamos en medio del torrente de delicias, y nosotros y todo el mundo parecían buenos, no necesitaban la esperanza ahora fría y muerta. ¡Sueña en el amanecer que vengo a ti llorando por cosas que podrían no existir! ¡Sueña que tú posas tus labios en mí! ¡Despierta, despierta para sujetar el cuerpo muerto de la esperanza! Cuenta una y otra vez, y uno por uno los minutos de sol feliz que hace tiempo en labios besados brillaron, cuenta, no descanses, porque la esperanza está muerta. Llora, aunque ni por un pelo moverás la tierra viviente, ¡el cielo encima por toda la amargura del amor! ¡Llora y no pares, ahora la esperanza está muerta! Los suspiros no te dan descanso, las lágrimas no traen comodidad, la vida no tiene alegría y la muerte no tiene paz: los años no cambian, aunque decrezcan, porque la esperanza está muerta, la esperanza está muerta. Habla, ama, yo escucho: lejos bendigo los labios trémulos, que dicen “No te burles de la tarde del día, ¡no te burles de la ola cuando la esperanza está muerta!” Te bendigo, oh mi amor, que dice: “No te burles de la basura llena de cardos, yo tomo la mano del amor, y no me apuro por el largo camino, ahora la esperanza está muerta. Con otros nombres nombramos al dolor, los largos años desgastaron nuestros corazones en vano. No te burles de que nuestra pérdida devino en ganancia, no te burlas de nuestra esperanza perdida yaciendo muerta. Nuestros ojos no contemplan ninguna estrella matinal, ni un resplandor del amanecer lejano, somos caminantes silenciosos, dado que antes de la marea del mediodía la esperanza yace muerta. Contempla con falta de felicidad al amo, Amor, nuestros corazones bendijeron para que no pensemos menos de él: ¡El amor no muere, aunque la esperanza esté muerta!”

traducción: HM

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