Autor: Robinson Jeffers

Montañas, un momento de olas de tierra que suben y se ahuecan, la tierra también es una efeméride, las estrellas de corta vida como césped, las estrellas aceleran en la nebulosa y secas en su verano, hacen espirales ciegas por el espacio, esparcen semillas negras de un futuro, nada vive mucho, las recurrencias de todo el cielo marcan los segundos de las horas de las eras del golfo antes del nacimiento, y el golfo después de la muerte también está datado: para trabajar ochenta años en una muesca de eternidad es nada demasiado cansador, enorme reposo después, enorme reposo antes, el destello de actividad. Seguramente ustedes jamás han soñado que las increíbles profundidades eran meramente prólogo y epílogo al juego de superficie en el sol, el instante de vida, ¿qué es llamado vida? Imagino que ese silencio es la cosa, este ruido una palabra hallada para ello, interjección, un salto del aliento ante aquel silencio, estrellas arden, el césped crece, hombres respiran: como un hombre encontrando un tesoro que dice ‘¡Ah!’ pero el tesoro es la esencia, antes que el hombre hablara estaba allí, y después de que él habló lo recogió, incansable tesoro.

traducción: HM

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