Autor: Robinson Jeffers
La calidad de esos árboles, altura verde; desde el cielo, brillante de agua, una clara corriente; de las rocas, dureza y reticencia: cada una es noble en su cualidad. El amor a la libertad ha sido la cualidad del hombre occidental.
Hay una obstinada antorcha que flamea desde Marathon a Concord, su peligrosa belleza uniendo tres edades en un tiempo, las olas de barbarie y civilización la han eclipsado pero jamás la han apagado.
Para los griegos el amor a la belleza, para Roma el gobierno, para la era presente el apasionado amor del descubrimiento, pero en una noble pasión somos uno, y Washington, Lutero, Tácito, Esquilo, un tipo de hombre.
Y tú, América, esa pasión te hizo. No naciste para la prosperidad, naciste para amar la libertad. Tú no dijiste ‘en masa’, dijiste ‘independencia’. Pero no podemos tener todos los lujos y también libertad.
La libertad es pobre y laboriosa, esa antorcha no es segura sino hambrienta, y a menudo requiere sangre de combustible. Tú la domarás contra ella ardiendo demasiado claramente, la encapucharás como un halcón cuidado, la posarás en la muñeca del César.
Pero conserva la tradición, conserva las formas, las observancias, mantén el punto de la llaga. Sé grandioso, talla profundo tus pisadas. Los estados de la próxima era sin duda te recordarán, y bordearán su amor a la libertad con desprecio del lujo.
traducción: HM
