Autor: John Feeley

El ex embajador estadounidense en Panamá, John Feeley, lanzó una punzante crítica a la política de Donald Trump hacia América Latina, comparando su conducta egoísta e implacable a la del mafioso personaje ficcional. En el primer mes de su presidencia, Trump sorprendió a los observadores con su agresivo enfoque hacia una región que pensaron iba a ignorar. Comenzó amenazando con tomar el Canal de Panamá, y acusando al gobierno mexicano de complicidad con los narcos, envió un emisario para hacer negocios con Maduro en Venezuela, y confrontó sobre los vuelos de deportación con el colombiano Gustavo Petro, además de que adoptó como mascota arrastrada al presidente de Argentina Milei.

Feeley confesó estar horrorizado por las iniciativas de Trump. “Si hubiera que ubicarlo en un paradigma psicológico, es una combinación de Tony Soprano y Tucídides… La más famosa cita de la narración de la guerra de Atenas contra Esparta ‘Los fuertes hacen lo que pueden y los débiles sufren lo que deben’ explica la visión del mundo de Trump de muchacho pendenciero”.

“Lo hace porque puede, porque hay una asimetría comercial y militar incalculable en la relación con los países de la región. No pueden hacer otra cosa más que sufrir las consecuencias. Y así pienso, al modo mafioso al que es adepto. Yo me fui de la diplomacia porque ya en su primera presidencia él traicionó y manipuló los valores centrales de la cultura estadounidense. El es un velociraptor… Mata a cualquier cosa que percibe como una amenaza”.

En cuanto a la amenaza de tomar a la fuerza el canal de Panamá, Feeley descree de la bravuconada trumpista: “Es todo fanfarronería. No tiene los votos para hacerlo. Ha apostado al aislacionismo de Estados Unidos. No quiere las bases en Alemania. No quiere proteger a Europa. No quiere enviar dinero y sangre estadounidense a combatir y morir en Afganistán e Irak. Su visión de una ‘Gran América’ es la de su esfera de influencia, la de un rey en su castillo, y explotando a distintas partes del mundo para que Estados Unidos prospere, como los 500.000 billones que quiere de tierras raras ucranianas”.

Feeley ve también en el acercamiento al gobierno venezolano una actitud digna de Tony Soprano. “Un mafioso no mata a todos sus competidores. Generalmente los compra y corrompe. Con frecuencia los coopta. Y el hecho de expulsar a venezolanos condenados por delitos penales en Estados Unidos vía Guantánamo es una manera de decirle al mundo que ‘se caga en todos’, y que si se oponen a sus caprichos, “los va a cagar a piñas”. Con esto traicionó hasta a los demócratas que lo votaron pensando que iba a arrasar y meter preso al presidente venezolano, cuando sólo le puso 5 millones de dólares de recompensa a su captura.

En su estilo mafioso, Trump también emplea la estrategia que usaba con sus padres cuando eran emprendedores inmobiliarios en Queens. Le ponían una C (de color) a todas las solicitudes de familias que eran blancas o hispanas. Y no sorprende que ellos nunca accedieran a sus departamentos. Este caso lo resolvieron mafiosamente en la década de los ’70 sobornando a un par de jueces. Pero tengo muy claro que Trump concibe a América Latina como una construcción inmobiliaria a explotar y a obtener una renta de ella, pero que ni se les ocurra vivir en sus torres, mucho menos en sus barrios privados.

“Me da vergüenza mi país. Más que un argentino por Milei. Estoy enojado con Estados Unidos por haberlo elegido. Y espero que aún conservemos las herramientas de la democracia, que no es perfecta, para revertir las cagadas que Trump se está mandando, y desarrollar una política exterior basada en el respeto a los derechos humanos y con un mínimo de decencia, que nos permita desplegar nuestro siempre cautivante soft power”.

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