Autor: Robinson Jeffers
Porque escucho, hasta el agua está sollozando por algo. El viento del oeste está muerto, las olas olvidan odiar el acantilado, en los cañones de arriba todas las laderas explotan de brillo con retama dorada. Querida, cómo llovió el último mes, y cada estanque fue desbordado con polvo de polen sulfúreo de los pinos despertando. Ahora altos y delgados de pronto, los tallos del lirio púrpura resplandecen junto a los arroyos, los lapiceros en la colina, Esta hierba de los ciervos tiembla de oro, los blancos tulipanes de globo soplan sus sedosas burbujas, Pero en la próxima cañada las campanas de bronce asienten, los ha escaldado por algún anhelo caliento, duramente pueden poner sus puntiagudas pezuñas a esperar amor pero ellos aplastan una flor, un par de conchas en la roca, los pájaros se aparean, las polillas vuelan doble. Oh, es tiempo para nosotros ahora, encendido de boca, boca a enredar nuestros cuerpos de doncellas para hacer esa flor ardiendo.
traducción: HM
