La casa de Tor

Autor: Robinson Jeffers

Si tuvieras que buscar este lugar luego de un montón de vidas: quizás de mi bosque plantado un poco se mantendría todavía, australianos de hoja oscura o la costa del ciprés, demacrada con la tormenta, pero el fuego y el hacha son demonios. Busquen las bases de granito desgastado de mar, mis dedos tenían el arte de hacer que la piedra ame a la piedra, ustedes encontrarán algunos remanentes. Pero si vieran en su ociosidad después de diez mil años: es el montículo de granito sobre el granito y lengua de lava en el medio de la bahía, junto a la boca del valle del río Carmel, esas cuatro permanecerán en el cambio de nombres. Lo sabrás por la salvaje fragancia de mar del viento, aunque el océano puede haber trepado o retirado un poco, lo sabrás por el interior del valle que nuestro sol y nuestra luna nacieron desde antes de que los polos cambiaron, y Orión en atardeceres de diciembre fuera atado en la garganta del valle como un puente con luces encendidas. Viniendo a la mañana verán gaviotas blancas tejiendo una danza sobre el agua azul, la palidez de la luna su compañera de baile, un fantasma caminando por la luz del día, pero más amplio y blanco que cualquier pájaro en el mundo. No necesitan buscar a mi fantasma, probablemente esté aquí, pero uno oscuro, profundo en el granito, no bailando en el viento con alas locas y la luna del día.

traducción: HM

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