Autor: Baca, Jimmy Santigo

Si no alimenta el fuego de tu creatividad, entonces déjalo. Si la gente y las cosas no inspiran a tu corazón a soñar, entonces déjalo. Si no estás locamente enamorado y haciendo un estúpido tonto de ti, entonces detente cerca del borde de tu corazón y trepa adonde te han prohibido ir. Deudas, acusaciones, asaltos de enemigos, no significan nada, ve donde el fuego te alimenta. Dirige tu atención a la magia de prostitutas, dolor, adictos y borrachos, hasta que te tambalees sobre aquel halo brillante que rodea tu corazón, que te permitirá violar felizmente cada temor, ve donde se supone que no debes estar, el amor de un ángel que atrapó tu sangre en fuego nuevamente, que engulló todo de ti en un aliento para mezclarse en tu alma, para estallar tu melancolía y de nuevo, tus palabras broten de las piedras como un río que baja de una fuente maternal de montaña, y si tu vida no se derrama descaradamente, imprudentemente, azarosamente empujando en maravilla ante la vida, entonces cambia, déjalo, abandona, silencia la ociosa charla y sal con tus habituales conocidos que han olvidado cómo soñar, quéjate rudamente en tu oscuro carácter de la mediocridad de eruditos que se entrometen en caprichos por nimiedades académicas, deja que tú seas su objeto de escarnio, deja que seas su objeto de burla, deja que seas su símbolo escalofriante de lo que jamás tuvieron el coraje de hacer, de completar, de seguir, deja que seas la fe llameante que los hace proteger sus ojos mientras tu ardes por todos los costados, tomando un tema inofensivo y haciendo de él una galaxia ardiente de estrellas disparadas en la oscuridad de sus almas, iluminando su tristeza, su doliente alegría por la vida, su hambrienta insistencia por Dios y todo lo que es creativo para atenderte como una testigo de tu lucha, deja que la broma inútil y los placeres rápidos pertenezcan a otros, los mercaderes, analistas de computación y trabajadores del gobierno, tú no has tenido miedo del arrebato entre ladrones en duelos sangrientos y reyertas de borrachos, negándote la esencia de tu trabajo del alma mientras rascabas poemas oxidados en tu corazón para ver si era un diamante y no panel de vidrio barato, ahora, entonces, luego de devolverle forma a un viaje más del poeta en el corazón del oso, los dientes del lobo, las piernas del caballo salvaje, siente lo que tu experiencia te cuenta, tus oídos sonando con decepción, mentiras y sabores feos, ahora que tu memoria está plagada de pérdidas en blanco, tiranos que esgrimieron sus jactanciosas amenazas a los perros durmientes y viejos árboles en los patios, ahora que le has devuelto forma a hombres y mujeres que habían abandonado sus sueños y sentado alrededor como cadáveres en la tumba derrumbándose de arrepentimiento, afirma tu corazón ahora, mi amigo, con fortaleza y esperanza por siempre duradera, y saluda a la madrugada como un barco que viene de la costa hacia ti, gastado, harapiento y con mendigos, si lo que haces y cómo vives no alimenta el fuego en tu corazón y florece en poemas, déjalo, abandona, no retrocedas, muévete rápido lejos de aquello que moldearía tu don, rompelo, no lo respetes, mátalo. Toma tu honorable corazón, defiéndelo, nútrelo y sumérgelo en el fuego, en las estrellas, en los árboles, en los corazones de otros, lamenta y ama, y restaura el sueño de escribir de su nuevamente descubierta belleza salvaje.

traducción: HM

Vistas: 2